viernes, 3 de abril de 2009

Viernes de Pasión: los siete Dolores de la Santísima Virgen María


La devoción a los Dolores de la Santísima Virgen es muy antigua en la Iglesia. Algunos Padres antiguos evocaron los padecimientos de María durante la Pasión de su Divino Hijo, particularmente san Efrén Siro (en su Lamentatio Mariae) y san Agustín. El papa Sixto III (432-440), al consagrar la nueva Basílica Liberiana (Santa María la Mayor) , la dedicó a la Madre de Dios (Theotokós), celebrada bajo el peculiar título de Regina martyrum, la Reina de los Mártires, porque si alguien sufrió indecible martirio (aunque sin derramamiento de sangre) Ésa fue sin duda la mártir entre los mártires: la Madre del Mártir del Calvario.

En la Edad Media, San Bernardo también evocó en sus escritos los Dolores de la Virgen, pero la devoción a ellos se verá impulsada poderosamente por la Orden de los Siervos de María (Servitas), fundada en la basílica de la Santissima Annunziata de Florencia, por los Siete Varones en 1233. Tras un breve período de vida eremítica en el monte Senario, la primera comunidad se abrió también a la vida apostólica, difundiéndose por la Toscana. Por la época del II Concilio de Lyon (1274) su miembro más conspicuo, san Felipe Benicio (que había renunciado al Papado tras ser elegido para ocupar el solio de Pedro) salvó a la orden de la extinción que la amenazó debido a problemas de índole canónica. Finalmente los Servitas obtuvieron la aprobación pontificia del papa Benedicto XI en 1304.

Propia de esta orden –reconocida como mendicante en 1424 por Martín V– es la devoción de la corona dolorosa o septenario de los Siete Dolores de la Santísima Virgen, que se rezan mediante un rosario compuesto por siete septenas de siete cuentas cada una, separadas por medallas que representan cada una uno de los siete dolores. En lugar del pequeño crucifijo de la corona dominica, la corona servita lleva una medalla que representa la imagen de la Virgen Dolorosa en el anverso y la escena del Clavario en el reverso. Así pues, el Septenario consta de 7 padrenuestros y cuarenta y nueve avemarías, a los que suele añadirse una Salve y el Pater, Ave y Credo por las intenciones del Romano Pontífice. Se completa con las Letanías de Dolores, aprobadas en 1809 por Pío VII, aunque para uso privado, no constando entre las auténticas y públicas, consignadas en el Rituale Romanum y en el suplemento del Breviario.

No hay que confundir el Septenario de Dolores de los Servitas con la corona dolorosa de los Franciscanos, que se reza sobre el rosario seráfico los días de penitencia y durante la cuaresma en las órdenes que siguen la regla del Poverello de Asís. El rosario seráfico está compuesto por siete decenas y sirve tanto para la devoción de los Siete Gozos como para la de los Siete Dolores, aunque en este último caso, a diferencia de los servitas, la corona se compone de 7 padrenuestros y setenta avemarías (más dos suplementarias para completar el número de años que se cree que la Santísima Virgen vivió sobre la Tierra). La corona del Septenario Servita ha de ser bendecida por un sacerdote de la orden, que también es el único facultado para bendecir el escapulario negro o escapulario de la Dolorosa. La sede de los Servitas se halla en la iglesia romana de San Marcelo en el Corso.

Existen en el calendario litúrgico dos festividades dedicadas a los Siete Dolores de la Santísima Virgen: la primera es la de hoy, el Viernes de Pasión, llamado también Viernes de Dolores; la segunda es el 15 de septiembre, día en que se conmemoran los Dolores Gloriosos de Nuestra Señora. Ambas fiestas comenzaron a propagarse ampliamente en el siglo XVII, aunque la primera ya era muy popular en plena época del Renacimiento. La segunda fue extendida a la Iglesia universal por el papa Pío VII en 1815, para conmemorar su liberación de la cautividad napoléonica. La duplicación de la misma advocación llevó recientemente a la supresión de la del Viernes de Dolores, pero se mantiene allí donde hay una devoción arraigada. En el formulario de la misa se halla la bellísima secuencia Stabat Mater, atribuida al franciscano espiritual fra Iacopone da Todi († 1306) y que ha sido fuente de inspiración de magníficas composiciones musicales, como las de Scarlatti, Vivaldi, Pergolesi y Rossini.

La consideración de los Siete dolores de la Virgen debe llevarnos a confiar en Nuestra Madre del Cielo como solidaria de las penas y aflicciones de sus hijos. Ella como ninguna sufrió terriblemente en su Inmaculado Corazón durante la Pasión de Jesús. Por eso nadie mejor que la Madre Dolorosa para comprender a los que sufrimos en este valle de lágrimas. Ella conforta a las madres que padecen por sus hijos y a los hijos que pasan por enfermedades y desgracias. Miremos hacia su corazón dolorido y atravesado, según la profecía de Simeón y saquemos fuerza de él para sobrellevar con cristiana paciencia las penalidades de esta vida, a fin de merecer la gloria del Paraíso.





Septenario de los Dolores de la Santísima Virgen


Por la señal…

Acto de contrición: Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico vuestro perdón y, por medio de vuestra gracia, concededme ser verdaderamente merecedor de vuestro divino amor, por los méritos de vuestra Pasión y Muerte y por los dolores de vuestra Madre Santísima. Amén.

Ofrecimiento: Virgen Inmaculada, madre de Piedad, llena de aflicción y amargura, os suplico ilustréis mi entendimiento y encendáis mi voluntad para que con espíritu fervoroso contemple vuestros santos dolores y pueda conseguir las gracias prometidas a los que reflexionen sobre vuestros sufrimientos. Amén.


Primer Dolor
La profecía de Simeón

Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis con el anuncio de Simeón cuando dijo que vuestro corazón sería el blanco de la Pasión de vuestro Hijo. Haced, Madre Mía, que sienta en mi interior la Pasión de vuestro Hijo y haga míos vuestros dolores.

Pater y siete Avemarías


V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.


Segundo Dolor
La persecución de Herodes y la huida de la Sagrada Familia a Egipto

Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis en el destierro a Egipto, pobre y necesitada en aquel largo camino. Haced, Señora, que sea libre de las persecuciones de mis enemigos, especialmente de los que buscan perder mi alma.

Pater y siete Avemarías.

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.


Tercer Dolor
La pérdida del Niño Jesús en el templo de Jerusalén durante tres días

Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis con la pérdida de vuestro Hijo durante tres días en Jerusalén. Concededme lágrimas de verdadera penitencia para llorar culpas por las veces que he perdido a mi Dios por el pecado y que lo halle para siempre.

Pater y siete Avemarías


V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.


Cuarto Dolor
El encuentro de la Santísima Virgen con Nuestro Señor Jesucristo,
cargado con la cruz, en la calle de la Amargura


Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis al ver a vuestro Hijo con la cruz sobre los hombros, caminando al Calvario con escarnio, baldones y caídas. Haz, Señora, que lleve con paciencia la cruz de la mortificación y de los trabajos cotidianos.

Pater y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.



Quinto Dolor
La crucifixión de Jesús y su Santísima Madre al pie de la Cruz

Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis al ver morir a vuestro Hijo clavado en la cruz entre dos ladrones. Haced, Señora, que viva crucificado para el mundo para vencer mis vicios y pasiones.

Pater y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.


Sexto Dolor
La Virgen teniendo en sus purísimos brazos el Sacratísimo
Cuerpo de Jesús descolgado de la Cruz

Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis al recibir en vuestros brazos aquel santísimo cuerpo difunto y desangrado, con tantas llagas y heridas. Haced, Señora, que mi corazón viva herido de amor y muerto a todo lo profano.

Pater y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.


Séptimo Dolor
La sepultura de Jesús y la soledad de la Santísima Virgen

Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis en vuestra soledad, sepultado ya vuestro Hijo. Haced, Señora, que yo quede sepultado a todo lo terreno, viva sólo para Vos y sienta en mi interior la Pasión de vuestro Hijo y vuestros dolores.

Pater y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas grabad en mi corazón.


Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubrid mi alma con vuestra protección maternal a fin de que, siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a su amor y obedezca a su divina voluntad. Quiero, Madre Mía, vivir íntimamente unido a vuestro Corazón que está totalmente unido al de tu Divino Hijo. Atadme a vuestro Corazón con vuestras virtudes y dolores y al Corazón de Jesús y protegedme siempre. Para más obligaros os saludo con una Salve Regina








Litaniae Dominae nostrae Dolorum


Kyrie, eleison.
Christe, eleison.
Kyrie, eleison.
Christe, audi nos.
Christe, exaudi nos.
Pater de caelis, Deus, miserere nobis.
Fili, Redemptor mundi, Deus, miserere nobis.
Spiritus Sancte Deus, miserere nobis.
Sancta Trinitas, unus Deus, miserere nobis.

Sancta Maria, ora pro nobis.
Sancta Dei Genetrix, ora pro nobis.
Sancta Virgo virginum, ora pro nobis.
Mater crucifixa, ora pro nobis.
Mater dolorosa, ora pro nobis.
Mater lacrimosa, ora pro nobis.
Mater afflicta, ora pro nobis.
Mater derelicta, ora pro nobis.
Mater desolata, ora pro nobis.
Mater filio orbata, ora pro nobis.
Mater gladio transverberata, ora pro nobis.
Mater aerumnis confecta, ora pro nobis.
Mater angustiis repleta, ora pro nobis.
Mater cruci corde affixa, ora pro nobis.
Mater maestissima, ora pro nobis.
Fons lacrimarum, ora pro nobis.
Cumulus passionum, ora pro nobis.
Speculum patientiae, ora pro nobis.
Rupes constantiae, ora pro nobis.
Ancora confidentiae, ora pro nobis.
Refugium derelictorum, ora pro nobis.
Clipeus oppressorum, ora pro nobis.
Debellatrix incredulorum, ora pro nobis.
Solatium miserorum, ora pro nobis.
Medicina languentium, ora pro nobis.
Fortitudo debilium, ora pro nobis.
Portus naufragantium, ora pro nobis.
Sedatio procellarum, ora pro nobis.
Recursus maerentum, ora pro nobis.
Terror insidiantium, ora pro nobis.
Thesaurus fidelium, ora pro nobis.
Oculus Prophetarum, ora pro nobis.
Baculus Apostolorum, ora pro nobis.
Corona Martyrum, ora pro nobis.
Lumen Confessorum, ora pro nobis.
Margarita Virginum, ora pro nobis.
Consolatio Viduarum, ora pro nobis.
Laetitia Sanctorum omnium, ora pro nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, parce nobis, Iesu.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, exaudi nobis, Iesu.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis, Iesu.

Scribe, Domina, vulnera tua in corde meo, ut in eis legam dolorem et amorem: dolorem, ad sustinendum per te omnem dolorem: amorem, ad contemnendum per te omnem amorem. Respice super nos, libera nos, salva nos ab omnibus angustiis in virtute Iesu Christi.

V. Ora pro nobis, Virgo dolorossisima.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Oremus. INTERVÉNIAT pro nobis, quaésumus, Dómine Jesu Christe: nunc, et in hora mortis nostrae, apud tuam cleméntiam beáta Virgo María Mater tua ; cujus sacratíssimam ánimam in hora tuae passiónis dolóris gládius pertransívit: Qui vivis... R. Amen.

Pater, Salve et Credo ad mentem Romani Pontificis






MISSA SEPTEM DOLORVM BEATAE MARIAE VIRGINIS


Introitus


(Ioann. XIX, 25) STABANT juxta Crucem Jesu mater ejus, et soror matris ejus María Cléophae, et Salóme, et María Magdaléne. Ibid., 26-27 Múlier, ecce fílius tuus: dixit Jesus ; ad discípulum autem: Ecce mater tua. V. Glória Patri. R. Amen. STABANT


Oratio


DEUS, in cujus passióne, secúndum Simeónis prophetíam, dulcíssimam ánimam gloriósae Vírginis et Matris Maríae dolóris gládius pertransívit: concéde propítius ; ut, qui transfixiónem ejus et passiónem venerándo recólimus, gloriósis méritis et précibus ómnium Sanctórum Cruci fidéliter astántium intercedéntibus, passiónis tuae efféctum felícem consequámur: Qui vivis... R. Amen.


Et fit Commemoratio Feriae, juxta Rubricas:

CÓRDIBUS nostris, quaésumus, Dómine, grátiam tuam benígnus infúnde: ut peccáta nostra castigatióne voluntária cohibéntes, temporáliter pótius macerémur, quam supplíciis deputémur aetérnis. Per Dóminum… R. Amen.


Epistola

Léctio libri Iudith (Iudith XIII, 22 et 23-25) BENEDÍXIT te Dóminus in virtúte sua, quia per te ad níhilum redégit inimícos nostros. Benedícta es tu fília a Dómino Deo excélso, prae ómnibus muliéribus super terram. Benedíctus Dóminus, qui creávit caelum et terram: quia hódie nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum, qui mémores fúerint virtútis Dómini in aetérnum, pro quibus non pepercísti ánimae tuae propter angústias et tribulatiónem géneris tui, sed subvenísti ruínae ante conspéctum Dei nostri.

Graduale

Dolorósa et lacrimábilis es, Virgo María, stans juxta Crucem Dómini Jesu Fílii tui Redemptóris. V. Virgo Dei Génitrix, quem totus non capit orbis, hoc Crucis fert supplícium, auctor vitae factus homo.



Tractus

Stabat sancta María, caeli Regína, et mundi Dómina, juxta Crucem Dómini nostri Jesu Christi dolorósa. V. (Thren. I, 12) O vos omnes, qui transítis per viam, atténdite, et vidéte, si est dolor sicut dolor meus.


Sequentia

STABAT Mater dolorósa
Juxta Crucem lacrimósa,
Dum pendébat Fílius.

Cujus ánimam geméntem
Contristátam et doléntem,
Pertransívit gládius.


O quam tristis et afflícta
Fuit illa benedícta
Mater Unigéniti !


Quae maerébat, et dolébat,
Pia Mater, dum vidébat
Nati poenas íncliti.


Quis est homo, qui non fleret,
Matrem Christi si vidéret
In tanto supplício ?

Quis non posset contristári,
Christi Matrem contemplári
Doléntem cum Fílio ?


Pro peccátis suae gentis
Vidit Jesum in torméntis,
Et flagéllis súbditum.


Vidit suum dulcem natum
Moriéndo desolátum,
Dum emísit spíritum.


Eja Mater, fons amóris,
Me sentíre vim dolóris
Fac, ut tecum lúgeam.


Fac, ut árdeat cor meum
In amándo Christum Deum,
Ut sibi compláceam.


Sancta Mater, istud agas,
Crucifíxi fige plagas
Cordi meo válide.


Tui nati vulneráti,
Tam dignáti pro me pati,
Poenas mecum dívide.


Fac me tecum pie flere,
Crucifíxo condolére,
Donec ego víxero.


Juxta Crucem tecum stare,
Et me tibi sociáre
In planctu desídero.


Virgo vírginum praeclára,
Mihi jam non sis amára:
Fac me tecum plángere.


Fac, ut portem Christi mortem,
Passiónis fac consórtem,
Et plagas recólere.


Fac me plagis vulnerári,
Fac me Cruce inebriári,
Et cruóre Fílii.


Flammis ne urar succénsus,
Per te, Virgo, sim defénsus
In die judícii.


Christe, cum sit hinc exíre,
Da per Matrem me veníre
Ad palmam victóriae.


Quando corpus moriétur,
Fac, ut ánimae donétur
Paradísi glória. Amen.

Evangelium

+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem (Ioann. XIX, 25-27) IN illo témpore: Stabant juxta crucem Jesu mater ejus, et soror matris ejus María Cléophae, et María Magdaléne. Cum vidísset ergo Jesus matrem, et discípulum stantem, quem diligébat, dicit matri suae: Múlier, ecce fílius tuus. Deínde dicit discípulo: Ecce mater tua. Et ex illa hora accépit eam discípulus in sua. Credo

Offertorium

(Ier. XVIII, 20) Recordáre, Virgo Mater Dei, dum stéteris in conspéctu Dómini, ut loquáris pro nobis bona, et ut avértat indignatiónem suam a nobis.


Secreta

OFFÉRIMUS tibi preces et hóstias, Dómine Jesu Christe, humíliter supplicántes: ut, qui Transfixiónem dulcíssimi spíritus beátae Maríae Matris tuae précibus recensémus ; suo, suorúmque sub Cruce Sanctórum consórtium multiplicáto piíssimo intervéntu, méritis mortis tuae, méritum cum beátis habeámus: Qui vivis... R. Amen.

Pro Feria:

PRAESTA nobis, miséricors Deus: ut digne tuis servíre semper altáribus mereámur ; et eórum perpétua participatióne salvári. Per Dóminum... R. Amen.


Praefatio de beata Maria Virgine


VERE dignum et justum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Et te in Transfixione beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus...


Communio

Felíces sensus beátae Maríae Vírginis, qui sine morte meruérunt martýrii palmam sub Cruce Dómini.


Postcommunio

SACRIFÍCIA, quae súmpsimus, Dómine Jesu Christe, Transfixiónem Matris tuae et Vírginis devóte celebrántes: nobis ímpetrent apud cleméntiam tuam omnis boni salutáris efféctum: Qui vivis... R. Amen.

Pro Feria:


SUMPTI sacrifícii, Dómine, perpétua nos tuítio non derelínquat: et nóxia semper a nobis cuncta depéllat. Per Dóminum… R. Amen.


Evangelium Feriae:

+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Ioánnem (Ioann. XI, 47-54) IN illo témpore: Collegérunt pontífices et pharisaéi concílium advérsus Jesum, et dicébant: Quid fácimus, quia hic homo multa signa facit ? Si dimíttimus eum sic, omnes credent in eum: et vénient Románi, et tollent nostrum locum, et gentem. Unus autem ex ipsis, Cáiphas nómine, cum esset póntifex anni illíus, dixit eis: Vos nescítis quidquam, nec cogitátis quia éxpedit vobis, ut unus moriátur homo pro pópulo, et non tota gens péreat. Hoc autem a semetípso non dixit: sed cum esset póntifex anni illíus, prophetávit, quod Jesus moritúrus erat pro gente, et non tantum pro gente, sed et ut fílios Dei, qui erant dispérsi, congregáret in unum. Ab illo ergo die cogitavérunt, ut interfícerent eum. Jesus ergo jam non in palam ambulábat apud Judaéos: sed ábiit in regiónem juxta desértum, in civitátem, quae dícitur Ephrem, et ibi morabátur cum discípulis suis. R. Deo gratias.




1 comentario:

Lille Skvat dijo...

Hola:

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Quedáis todos invitados.

Saludos,

Lille Skvat
http://lilleskvat.blogspot.com