lunes, 18 de mayo de 2009

Los tres días de Rogativas o Letanías Menores




Reseña histórica


En la Iglesia es antigua la costumbre de procesionar invocando la misericordia divina y la intercesión de los santos. En Roma se tenían durante el año las procesiones estacionales cada domingo o fiesta señalada y cada día durante la Cuaresma y la semana de Pascua. El obispo y el clero se reunían el día señalado en una iglesia determinada (llamada ecclesia collecta), donde se rezaba una oración (nuestra actual colecta). Desde allí y con el concurso del pueblo, se dirigían solemnemente a otra iglesia, donde se detenían (de allí el nombre de ecclesia stationalis) para celebrar en ella la misa del oficio del día. Por el trayecto iban cantando unas invocaciones llamadas letanías (del griego litanueo, que significa “suplicar”, “rogar”). Los Kyries del ordinario de la misa son un resto de las letanías procesionales. Aparte de estas procesiones fijas existían otras que se prescribían en ocasión de públicas calamidades o por acuciantes necesidades. Habiéndose perdido hace ya muchos siglos la costumbre de las procesiones estacionales (un resabio de las cuales es la procesión del Domingo de Ramos), la liturgia romana destina cuatro días del año a las procesiones de letanías: el 25 de abril o de Letanías Mayores y los tres días que preceden a la festividad de la Ascensión, llamados de Letanías Menores o de Rogativas.

Las Letanías Mayores en el día del evangelista San Marcos se introdujeron para cristianizar una antigua procesión pagana introducida por el rey Numa Pompilio en el siglo VII a. de J.C., en honor del numen Robigus (de ahí el nombre de Robigalia dado a esta celebración), deidad representativa de la fertilidad, para pedirle abundancia de cosechas. Las Letanías Menores, en cambio, fueron prescritas hacia el año 450 por San Mamerto, obispo de Vienne en el Delfinado, como días de penitencia para conjurar graves tribulaciones que se habían abatido sobre la ciudad y su comarca. Las procesiones penitenciales se fueron repitiendo cada año y se difundieron por todo Occidente, entrando a formar parte del calendario de la Iglesia de Roma. En medio de los gozos pascuales, estos tres días con oficio penitencial (que imponen el morado de los ornamentos) constituyen una pausa muy conveniente para preparar la Ascensión y Pentecostés (recordemos que los Apóstoles “perseveraban en la oración” junto con la Santísima Virgen y las pías mujeres).

Allí donde la procesión sea impracticable por la estrechez del lugar o el peligro o la imposibilidad de salir a la calle es recomendable cantar las Letanías de los Santos delante del Santísimo manifiesto después de la Santa Misa de Rogativas. Donde haya tiempo se pueden preceder del canto de los siete Salmos Penitenciales.


Del Catecismo de San Pío X:

CAPITULO IX

DE LA PROCESIÓN QUE SE HACE EL DÍA DE SAN MARCOS
Y LOS TRES DÍAS DE ROGATIVAS MENORES



80. ¿Qué hace la Iglesia el día de San Marcos y los tres días de Rogativas menores?

El día de San Marcos y los tres días de rogativas menores hace la Iglesia procesiones y rogativas solemnes para aplacar a Dios y hacerle propicio, a fin de que nos perdone los pecados, aparte de nosotros sus castigos, bendiga los frutos de la tierra, que empiezan a aparecer y provea a nuestras necesidades, así espirituales como temporales.

81. ¿Son muy antiguas las procesiones de San Marcos y de las Rogativas?

Las procesiones de San Marcos y de las Rogativas son antiquísimas, y el pueblo solía concurrir a ellas con los pies descalzos, con verdadero espíritu de penitencia y en grandísimo número, dejando toda otra ocupación para asistir a ellas.

82. ¿Qué hacemos en las letanías de los Santos que se cantan en las Rogativas y otras procesiones semejantes?

En las letanías de los Santos:

1° Imploramos misericordia de la Santísima Trinidad, y para ser oídos nos volvemos en particular a Jesucristo con aquellas palabras: Christe, audi nos; Christe, exaudi nos, es decir: Cristo, óyenos; Cristo, escúchanos.

2° Invocamos el patrocinio de la Virgen María, de los Ángeles y Santos del cielo, diciéndoles: orate pro nobis; rogad por nosotros.

3° Nos dirigimos de nuevo a Jesucristo y le pedimos, por todo lo que ha hecho. por nuestra salvación, que nos libre de todos los males, y principalmente del pecado, diciéndole: libera nos, Dómine; líbranos, oh Señor.

4° Le pedimos el don de una verdadera penitencia y la gracia de perseverar en su santo servicio, y le rogamos por todos los órdenes de la Iglesia y por la unión y felicidad de todo el pueblo de Dios, diciendo: te rogamus, audi nos; ,óyenos, Señor, te lo rogamos.

5° Terminamos con la palabra con que empezamos, implorando la misericordia de Dios, diciéndole de nuevo Kyrie eléison, etc.; Señor, ten piedad de nosotros, etc.

83. ¿Cómo hemos de concurrir a las procesiones?

Hemos de concurrir a las procesiones:

1° con buen orden y con verdadero espíritu de penitencia y oración, cantando despacio y con piedad lo que canta la Iglesia o, si no lo sabemos, uniéndonos con el corazón y rezando en .particular;

2° con modestia y recogimiento, no mirando acá ni acullá ni hablando a nadie sin necesidad;

3° con verdadera confianza de que Dios atenderá a nuestros gemidos y oraciones en común y nos otorgará lo que es necesario, así para el alma como para el cuerpo.

84. ¿Por qué en las procesiones se lleva delante la Cruz?

En las procesiones se lleva delante la Cruz para enseñarnos que siempre hemos de tener delante de los ojos a Jesucristo crucificado, a fin de regular según sus ejemplos nuestra vida y acciones e imitarle en su Pasión, sufriendo con paciencia las penalidades que nos afligen.